Como se acerca el año nuevo, he abierto mi word para soltar lo que llevaba dentro -no puedo evitar mirar hacia atrás cuando llegan ciertos momentos. Lo que ha salido, a pesar de no ser de un estilo cuidado, es sincero y directo. Y como los que me leen me quieren bien, quiero compartirlo con vosotros. Esta es mi historia...
...mirando hacia atrás
Acaba un año. Apenas soy consciente de todo lo que ha pasado por delante de mis ojos, y a mis espaldas. Cuantos minutos, horas, días, miradas, sentimientos, experiencias... Dicen los sabios que un año sin emociones es un año vacío. Una vez más, puedo decir que he vivido entonces un gran año. He conocido a Andrea. Me he peleado con ella. Nos hemos limado, perfilado, cuidado, nos hemos ido entendiendo y respetando, escuchando y caminando. Los puntos sobre las íes cuando deberían. Por su bien. Por el mío. Siento que he crecido, y ella también. Gracias, en gran parte, al apoyo y el cariño que nos damos. A los consejos, y los enfados “por el otro”. Pero también porque hemos estado abiertos a la experiencia que nos brinda el mundo.
Se vino en febrero, y el deseo de una pareja, alguien con quien compartir y sencillamente amar... se fue convirtiendo en el día a día en una necesidad diferente. La de convivir, respetar y vivir juntos, sin dejar de ser nosotros mismos y sin perder la chispa. No fue un desafío fácil. Hizo falta mucha leña, y posiblemente sino fuera por la paciencia que ella tuvo en su día, no estaríamos donde estamos ahora. Era un cabezón – y en cierto sentido sigo siéndolo-, pero había pasado tantos años solo que, por decirlo de alguna forma, me había acostumbrado. Y cuando se trata de algo más que parejitas de etiqueta, el compromiso pide que abras las puertas de tu vida, de tu cabeza y de tu corazón. No es fácil. Cada uno ha tenido su vida, sus experiencias buenas, sus experiencias malas... pero aún no nos conocíamos lo suficiente como para abrirnos de
golpe. Fue poco a poco. Con paciencia. Sin paciencia. Entre pizzas de peperoni. Tampoco hubiera sido posible sin el apoyo de mis amigos. Sentía que durante años había dado demasiado la lata. En ese sentirme verde y querer brotar, me ansiaba con las cosas y perseguía sueños entre reflejos de humo. Tuvieron paciencia. También supieron ellos darme el apoyo, el consejo, el cariño y el abrazo. La sinceridad fue reganándose poco a poco, cuando empecé salir con Andrea y las palabras volvieron a tener un tono de cautela. Ahora todo eso parece haber quedado lejos...
Y ahora me encuentro en un punto en el que las cosas parecen volver a su cauce para con ellos. Incluso mejor, me atrevería a decir. A pesar de no verlos todos los días, como aquellos tiempos en los que vivía en la casa de Javi, sé que me sienten tan cerca como yo a ellos. Si estoy así ahora, con esta seguridad, pero al mismo tiempo con esa actitud de apertura, es precisamente porque ellos me han sabido comprender, y me han dado ese margen para que creciera.
Yo también he puesto de mi parte, lo reconozco! Mientras algunos pasan años dando vueltas sobre sí mismos, y viven en cierto modo anclados a cosas que no sólo no son beneficiosos para su vida, sino que paralizan su avance, siento que tengo los sentidos bien atentos y no quiero pararme.
Y ahora sueño con viajar a Estados Unidos. Con conocer al profesor Seligman. Con un volcarme en la psicología positiva desde una perspectiva algo más que cultural. Porque, de alguna forma que no entiendo, quizás por su tono optimista y vital, me siento muy atraído. Quiero ayudar a la gente. Quiero ayudarme, a mis amigos, a mi familia, a Andrea, a Paco y a Mo, nuevas joyas en mi vida, y mi gente de siempre. Y como sé que valgo, y que quiero valer, siento que empieza a llegar el momento de ponerse serio con el trabajo. Y con esto no quiere decir ser serio con todo en mi vida, sino tan sólo en este ámbito. Organización, trabajo, con ilusión e inocencia... pero con tesón y perspectiva al mismo tiempo, sabiendo hacia donde quiero caminar. He puesto el listón bien alto. Una nota de sobresaliente y 5 millones de pesetas no es ninguna coña. Y aunque los tuviera, no aseguraría nada. Pero es mi ilusión y voy a trabajar para conseguirlo. Y sino es un año, o no es ese master, será otro. Ahora sé que quiero trabajarme contactos que ejerzan de maestros y guías en este camino que parece poco financiado por nuestros planes de estudio actuales. Ayer mismo, sin ir más lejos, gasté 28 euros en un libro de Psicología Positiva Aplicada, y sentía una emoción casi fuera de mi, al leer algunas propuestas de los modelos de bienestar que aparecen en su primer capítulo, porque de alguna manera, no sólo entendía lo que decía, sino que lo había pensado en algún momento de mi vida. Quizás mi actitud de vida me ayude a comprenderlo. Es por eso que siento que todo se une en una misma línea. Que las experiencias me hacen crecer y comprender. Que no se trata sólo de avanzar y echar tierra sobre las malas experiencias, sino de integrar el pasado y saber sacar una lectura de vida.
...y eso es, en el fondo, todo lo que deseo para este año nuevo! Seguir creciendo y disfrutando con los mios, y renovar ese entusiasmo por lo que siento como mío. Siempre hay otras pequeñas cosillas, como cuidarme más, o dejar de fumar, por ejemplo, incluso leer o escribir más, o hacer más páginas... pero en el fondo hay que diferenciar lo importante de lo fundamental. Esto, poco a poco. Un modo de vida sano te impulsa cambiar ciertas cosas. Y un modo de vida sano, necesita una actitud de vida sana. Las cosas están menos separadas de lo que creía, no tenemos ámbitos estancos... cuando crezco en un lado, crezco en el otro o siento que tengo la energía suficiente como para enfrentarme a nuevas cosas o viejas lacras. Me siento fuerte y quiero tirar para adelante!
Para este año deseo también ser un poco menos viejo y algo más niño. Compaginar la experiencia, con el ser sincero y sencillo. No tanto un abuelo cebolleta que se pone cabezón “porque ha vivido esto y las cosas son así”. Cada persona tiene un camino, una visión... y mi camino y mi visión pueden servir de ayuda, pero sigue siendo mi camino, y sigue siendo mi visión. Con esto, en resumidas, quiero decir: ser menos cabezota, y escuchar más. Los niños quieren aprender. Yo quiero aprender. Y disfrutar!
HUG THE WORLD!
HAPPY NEW YEAR 2009!!
Esta noche brindaré por la vida
y por aquellos que se quedaron en el camino,
pero que siempre caminarán conmigo,
porque allí donde les llevo,
el tiempo y la distancia nada importan.
Os quiero!
Fer



















